Adicionalmente en esta región reposa una inmensa diversidad cultural. En el Atrato conviven diferentes etnias: por un lado, cinco pueblos indígenas diferentes (Embera-Dóbida, Embera-Katío, Embera-Chamí, Wounaan y Tule) que representan alrededor del 10% de la población; por el otro lado, cerca del 87% de los habitantes pertenecen a comunidades negras, descendientes de hombres y mujeres africanos que fueron esclavizados y traídos a nuestro continente, quienes hoy conservan muy fuertemente sus raíces culturales, y finalmente, un 3% corresponde a población mestiza, especialmente campesina o grupos colonos.